Los autónomos están en constante contacto con Hacienda y esto aumenta la probabilidad de que acaben con una sanción. Un dato erróneo, una declaración fuera de plazo o saltarse cualquier procedimiento que marca el Fisco son sólo algunas de las infracciones más habituales.

Los trabajadores autónomos están obligados a realizar una declaración trimestral del IVA de su actividad. Los autónomos suelen olvidar incluir en esta prestación las facturas emitidas. El problema se presenta a final de año, cuando el trabajador por cuenta propia realiza el resumen anual de IVA, en el que sí incluye todas las facturas. Hacienda manda entonces un requerimiento porque no coinciden los datos de las declaraciones trimestrales con los proporcionados en el resumen anual.

Este error es considerado como una infracción tributaria y es sancionado.

Las declaraciones trimestrales de IVA, las informativas o la propia RENTA tienen un plazo específico de presentación, marcado en un calendario fiscal creado por la Agencia Tributaria. No cumplir con él se sanciona, en función del resultado de la declaración:

Los trabajadores autónomos están obligados a anotar con claridad y exactitud los ingresos y gastos de su actividad en los libros contables. Si éstos no se llevan como se debería, se estaría cometiendo una infracción tributaria.

Las facturas que emiten los autónomos, ya sea por la venta de un bien o por la prestación de un servicio, deben cumplir con una serie de requisitos.

Incumplir con estos requisitos o no conservar las facturas supone una multa. Se recomienda revisar “cuidadosamente” la emisión de facturas para comprobar que están bien todos los datos necesarios, que la numeración es la correcta y que no se ha producido ningún salto entre una factura y otra.

Compartir