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Hasta finales de 2020, el Tribunal Supremo admitía que la duración de un contrato de trabajo por obra o servicio determinado, concertado por una empresa para prestar servicio a un cliente, podía limitarse a la duración de la propia contrata. Pero una sentencia del pleno de la Sala de lo Social, de 29 de diciembre pasado, ha modificado de raíz ese criterio. 

Se termina con el formalismo que permitía contratar a trabajadores temporales para servicios permanentes.

Si una compañía concierta la limpieza o el mantenimiento informático de sus instalaciones con un tercero, este no podrá a su vez contratar a empleados eventuales para ello, dado que esas necesidades no son puntuales, sino estructurales.

En la práctica, desaparecerán los contratos por obra y servicio y se generalicen los contratos indefinidos.  Cuando se termine la contrata, la empresa tendrá que acudir a un despido objetivo, con una indemnización de 20 días por año trabajado y no de 12, como ocurre actualmente

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