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Está prohibido fraccionarlo pagando, por ejemplo, una parte por transferencia, ya que la multa se aplicará al montante total de la operación.

 1.000 euros. Este es el nuevo límite para pagos en efectivo permitido por el Gobierno y que está en vigor desde el pasado julio.

Así, además de saber que la Inspección de Hacienda penalizará a aquellos profesionales que acepten o paguen en efectivo un importe superior o igual a 1.000 euros o su contravalor en moneda extranjero, también es importante tener en cuenta que lo hará sobre el total de la operación total, no sólo la parte que se pegue en efectivo. Por lo que, en caso de que un autónomo tenga que pagar una operación de 1.100 euros, y abone 200 en metálico y 900 a través de, por ejemplo, una transferencia, estaría incumpliendo la norma y se enfrentaría a una sanción.  Los cheques al portador, así como cualquier otro medio de pago en el que no se identifique a los intervinientes, también se consideran efectivo.

 La norma establece que la sanción por superar el límite permitido de pagos en metálico «consiste en multa pecuniaria proporcional del 25 por ciento de la base de la sanción». Y, en este caso, «la base de la sanción será la cuantía pagada en efectivo en las operaciones de importe igual o superior a 1.000 euros». De este modo, la multa a la que se enfrentan los autónomos por superar el nuevo límite establecido no se calculará sobre el importe que sobrepase el límite de 1.000 euros, sino sobre el conjunto de la operación. Por ejemplo, si un hostelero pagara a uno de sus proveedores 2.000 euros en metálico, y la inspección lo detectara, ambos se enfrentarían a una multa de 500 euros. Del mismo modo, si la transacción no fuera de 2.000 euros sino de 5.000, la sanción ascendería a 1.250 euros.

  

¿Cómo se puede descubrir este tipo de fraude? 

 Porque lo hace muy frecuentemente, no declara sus ingresos, lo que factura no cuadra con los materiales que compra, o bien porque una de las partes ha denunciado. Cabe recordar que, aunque ambos tienen responsabilidad – tanto el que recibe el pago como el que paga saltándose los límites– » el primero que denuncie en los siguientes tres meses estará exento de sanción«.

Por denuncias, cuando se contrata un servicio, por ejemplo, de fontanería o pintura, y el cliente no queda conforme con el trabajo realizado. Es frecuente que estas denuncias se realicen por parte de la propia competencia. Si alguna empresa competidora detecta, de la forma que sea, que el autónomo en cuestión suele realizar operaciones en efectivo con sumas importantes de dinero, es frecuente que denuncien. Y, por supuesto, es muy común que sean los propios empleados, tras ser despedidos, quienes denuncien que la empresa está realizando pagos por encima de los 1.000 euros.

 

¿Cuáles son los autónomos más expuestos a los nuevos límites?

Normalmente, son los comercios que venden «artículos de alto valor, como muebles, joyas, ordenadores, electrodomésticos, material de gimnasio o bicicletas los que, por su naturaleza, estarían más expuestos a estas operaciones y a ser sancionados. También los talleres mecánicos, ya que muchas de las reparaciones que realizan superan fácilmente este importe de 1.000 euros.

Otras profesiones «como pintura, fontanería o cualquier actividad ligada al sector de las reformas en las que es muy fácil que sus servicios asciendan a estas cantidades y se realicen en efectivo.

El sector de la hostelería, una práctica habitual es ir a los mercados de abasto a última hora a recoger género que no se ha vendido, y que tiene poco aguante en cámara para comprarlo a un precio más reducido. En estas ocasiones es muy común pagar en metálico, y es muy fácil saltarse el umbral.

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